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  • Alex Garcia

Las maldiciones van de generación en generación 

la Biblia nos enseña que lo que inicia Jezabel, lo termina su semilla, su hija Atalia ; así que Acab y Jezabel transmiten a sus generaciones la debilidad y falta de carácter, Ocozías, Jorán y Atalía se levantan para deshonrar a Dios. Ocozías y Joram mueren y Atalía va al Sur al reino de Judá a continuar con lo que su madre Jezabel había empezado.


En 2 reyes 11:1-3 vemos que Atalía es la que persigue y mata a los futuros reyes y su objetivo es acabar con la fe de los que en Dios confían. Su madre Jezabel pone en marcha el plan de matar y perseguir a los profetas que no adoraban a baal y el objetivo de su hija Atalía era eliminar la generación de reyes de la nación de Judá para que no se levantara la casa del rey David, esto quiere decir que si ella hubiera logrado acabar con toda la generación de reyes, entonces Jesucristo no hubiera podido venir a salvarnos. Por que la casa del rey David es la raíz de donde vendría el Jesucristo Atalía quería remover una palabra profética que traería salvación al mundo y de esta forma El diablo a través de Jezabel y Atalia quiere robar la semilla de un mesías.


El espíritu de Atalía y de Jezabel quisieron atacar a y quitarle la vida a Joas porque él portaba una palabra profética y una adoración verdadera a la nación de Israel.


La palabra de Dios nos enseña que el profeta Samuel también fue atacado en el vientre de su madre, porque el diablo no quería que el profeta Samuel naciera y de esta manera impedir que se trajera una palabra profética y una adoración profética.


Cuando Jesús nació, el diablo intento atacarlo y matarlo porque Herodes mandó a matar a todos los niños en esa región, por ello Jose y Maria debieron ir a vivir en otra nación.

El diablo siempre va a querer atacar y eliminar semillas que portan una palabra y una adoración profética.


Hace miles de años el diablo también estaba pensando hacernos daño porque Dios nos estaba enviando como portadores de semilla que establecen una palabra profetica y una adoración profética en esta tierra, en familias y generaciones. 

Porque nosotros no somos semillas como los hijos de Acab y Jezabel que se levantan en contra de los diseños eternos de Dios.


Debemos entender que el plan que tenían Jezabel y Atalía para ese tiempo, es el mismo plan que tienen el día de hoy estas entidades espirituales que no se levanten hijos como una generación profética, el diablo estará constantemente amenazado las vidas, las semillas depositadas en familias que honran a Dios, pero no va a poder tocarnos ni a nosotros, ni a nuestras generaciones, ya que estamos guardados en la presencia de Dios.


Pastor Alexander García


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