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  • Alex Garcia

No vendemos nuestra primogenitura. Génesis 28:1-23

El diablo no hace cautivos a los que tienen el espíritu de Dios. El que tiene el espíritu de Dios tiene libertad. Y debemos pedirle a Dios que nos examine, ya que hay áreas en las vidas de las personas en las que aún siguen cautivos, por ejemplo hay personas cautivas de la mentira, el uso desmedido del teléfono, de los medios sociales, relaciones tóxicas, tienen aún raises de amargura, y mucho más.

A nadie le gusta ser cautivo y se debe entender que solo el espíritu de Dios trae libertad.

Disfrutemos de la vida, la libertad que Dios nos dio, fuimos creados en Dios antes de ser depositados en un vientre materno.


Los problemas de Jacob no iniciaban con su hermano Esaú, sino que venían desde el vientre de su madre. Ella estaba embarazada de mellizos, entonces él estaba en el vientre con su hermano Esaú y desde ahí ya venía peleando con su hermano. Desde ahí ya había una guerra entre 2 naciones. Esaú salió primero, pero Jacob no quería quedarse atrás, él se agarró del tobillo de su hermano.

Observamos que el problema no fue solamente en el vientre de su madre sino cuando nace, Jacob nace siendo un perdedor y su madre le pone el nombre a Esaú, en cuál significa el rojizo y velludo y el nombre de Jacob significa el mentiroso y el ladrón. Jacob era el que se encargaba de las tareas del hogar con su madre mientras que Esaú se encargaba de traer el aliento en su oficio de caza. Su madre había preparado a Jacob para ser un perdedor porque le dio en su nombre una identidad, un día Esaú llegó con hambre y Jacob vio una oportunidad, Esaú había tomado a la ligera el derecho de la primogenitura y no había valorado lo que Dios le había entregado, en cambio Jacob quería lo que Esaú tenía.

El hambre de Esaú le hizo vender lo que Dios le había entregado a él porque no lo valoraba.

Observamos cómo personas están vendiendo “su primogenitura”, lo que Dios les ha entregado por un momento de placer y deleite, en muchas ocasiones observamos a personas que tienen oportunidades y no las valoran y pensamos que si nosotros tuviéramos esa oportunidad la cuidaríamos y la valoraríamos. Jacob tenía ese deseo, él realmente valoraba esa primogenitura y Esaú se la vendió por un plato de lentejas. Dios nos ha dado muchas oportunidades y derechos y vendrán momentos de cansancio y en ese cansancio es donde el enemigo quiere tomar ventaja y allí es cuando se pueden tomar malas decisiones y vender lo que Dios te ha entregado.


Jacob tenía problemas en la vida, estaba huyendo de su hermano Esaú y quería descansar. Hay momentos en la vida en la que pasamos situaciones difíciles y en lugar de hacer algo necesitamos descansar; Jacob colocó su cabeza sobre una piedra, y allí tiene una visión, ve que los cielos se abren y una escalera que descendía desde el cielo y tocaba la tierra y allí ángeles que subían y bajaban por la escalera. Allí Dios le habla y Jacob reconoce la voz De Dios.

Podemos sentir que cuando tenemos problemas y descansamos en Dios, Él nos da la salida, podemos encontrar nuestra identidad.


Jesús en cierto momento estuvo cansado y el diablo quiso aprovecharse y le dijo que le vendiera todo, pero Jesús le dijo que no, ya que él estaba firme en Dios y no tenía hambre de las cosas de este mundo. Él decidió descansar en Dios y confiar que Dios va a proveer en medio del hambre y situaciones adversas.

Esaú vendió su primogenitura

Jesús no vendió su derecho

Y nosotros …

¡No vendemos nuestra primogenitura!!!! 


Pastor Alexander García.


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