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  • Alex Garcia

Para quien es la Oración

El valor y la importancia de la oración no radican en quien ora sino a quien se le está orando, todo es por Él y para Él.  Muchas personas piensan que ya por el hecho de orar cumplieron con su parte y el objetivo de la oración no es nosotros acercarnos a Dios, sino que Dios se acerque a nosotros, no buscarlo solamente por una petición o sus beneficios. 


La oración se convirtió más en una ambición propia que el deseo de hacer la voluntad de Dios.  Dios quiere revelarnos muchos secretos del cielo para manifestarlos aquí en la tierra. 


A través de la oración, Dios muestra la raíz de los problemas y nos provee estrategias y sabiduría para poder solucionarlos. La oración es una comunión con Dios, no es llenar nuestra boca de muchas palabras 


Mateo 6:7-8 Cuando ustedes oren, no usen muchas palabras, como hacen los que no conocen verdaderamente a Dios. Ellos creen que, porque hablan mucho, Dios les va a hacer más caso. 8 No los imiten, porque Dios, nuestro Padre, sabe lo que ustedes necesitan, aun antes de que se lo pidan.  Por todo esto nuestra oración debe ser de una forma insistente y consistente, ya que queremos que nuestras oraciones no sean solamente escuchadas sino contestadas por Dios. 


En la actualidad muchas personas se desaniman porque han orado y aún no tienen una respuesta, pero deben reflexionar de que forma y en que condición de vida se están queriendo comunicar con Dios. Es tiempo de crecer y entender el verdadero valor de la oración, es importante examinar cómo tratan las personas a los demás porque ellos revelan la forma en la que tratan  a Dios. 


Dios ha puesto y establecido autoridades que se merecen honra y respeto y si no nos sujetamos a los que vemos cómo vamos a sujetarnos a Dios que no vemos. Vamos a orar entiendo que se unen los cielos y la tierra, se unen los de manos limpias y corazón puro a un Dios que es santo. Debemos entender que la oración no es una demanda, no podemos llegar a Dios con orgullo ni manipulación, somos nosotros los que necesitamos de Él y es por ello que debemos acercarnos de la forma correcta.


¡Y no olvides Dios escucha las oraciones de todos los justos! El valor y la importancia de la oración no radican en quien ora sino a quien se le está orando, todo es por Él y para Él.


Muchas personas piensan que ya por el hecho de orar cumplieron con su parte y el objetivo de la oración no es nosotros acercarnos a Dios, sino que Dios se acerque a nosotros, no buscarlo solamente por una petición o sus beneficios. La oración se convirtió más en una ambición propia que el deseo de hacer la voluntad de Dios.

Dios quiere revelarnos muchos secretos del cielo para manifestarlos aquí en la tierra.


A través de la oración, Dios muestra la raíz de los problemas y nos provee estrategias y sabiduría para poder solucionarlos. La oración es una comunión con Dios, no es llenar nuestra boca de muchas palabras


Mateo 6:7-8 Cuando ustedes oren, no usen muchas palabras, como hacen los que no conocen verdaderamente a Dios. Ellos creen que, porque hablan mucho, Dios les va a hacer más caso. 8 No los imiten, porque Dios, nuestro Padre, sabe lo que ustedes necesitan, aun antes de que se lo pidan. Por todo esto nuestra oración debe ser de una forma insistente y consistente, ya que queremos que nuestras oraciones no sean solamente escuchadas sino contestadas por Dios.


En la actualidad muchas personas se desaniman porque han orado y aún no tienen una respuesta, pero deben reflexionar de que forma y en que condición de vida se están queriendo comunicar con Dios.

Es tiempo de crecer y entender el verdadero valor de la oración, es importante examinar cómo tratan las personas a los demás porque ellos revelan la forma en la que tratan a Dios.


Dios ha puesto y establecido autoridades que se merecen honra y respeto y si no nos sujetamos a los que vemos cómo vamos a sujetarnos a Dios que no vemos. Vamos a orar entiendo que se unen los cielos y la tierra, se unen los de manos limpias y corazón puro a un Dios que es santo. Debemos entender que la oración no es una demanda, no podemos llegar a Dios con orgullo ni manipulación, somos nosotros los que necesitamos de Él y es por ello que debemos acercarnos de la forma correcta. ¡Y no olvides Dios escucha las oraciones de todos los justos!


Pastor Alexander García


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